El precio de comer carne
Hace unos días salió una noticia de la comunidad de La Rioja en la que se habla de los más de 69.000 euros en subvenciones que el Ayuntamiento ha adjudicado para el medioambiente, de los cuales 40.000 van destinados al bienestar animal. Pincha aquí para leerla.
Y de eso trata nuestra entrada de hoy; siguiendo la línea de temas que contribuyen al calentamiento del planeta, hoy hablaremos sobre el empleo de animales para el consumo humano, en concreto la alimentación, y el impacto que esto produce en el medioambiente. A diferencia del tema tratado en la entrada anterior, este sí nos incluye a todos y, por lo tanto, debería despertar en nosotros cierta curiosidad y hacernos replantearnos nuestros hábitos, si es que no lo hemos hecho ya.
Lo primero que tenemos que tener claro es que el cambio climático es irreversible, y que a partir de ahí lo único que podemos hacer es intentar reducirlo al mínimo cuanto antes. Para ello es necesario cambiar por completo el modelo productivo y económico, y lograr así evitar que el calentamiento global supere el límite de 1,5 grados pactado en el Acuerdo de París de 2015. Entre las tareas
más urgentes se encuentra la necesidad de reducir drásticamente las
emisiones de gases de efecto invernadero, principalmente dióxido de
carbono (CO2), durante el próximo lustro. De ahí la importancia de replantearnos nuestro hábitos, y barajar la posibilidad de abandonar (o disminuir) el consumo de carne.
Numerosos estudios respaldados por la ONU demuestran que el consumo de carne tiene impacto ecológico sobre la atmósfera y biosfera. La ganadería produce hasta el 14,5% de los gases de efecto invernadero a causa del proceso digestivo de los animales y la descomposición de materia orgánica.
Asimismo, el pasto para el consumo animal y la producción de carne suponen un elevado gasto de agua —en torno a 1.695 litros para una hamburguesa—, energía y uso del suelo, poco sostenibles en la mayoría de los casos. Y es que el impacto ambiental para obtener una proteína de carne de vaca, por ejemplo, es mucho mayor en gasto de agua, utilización de tierra y suelos y emisión de contaminantes como CO2, que para lograr la misma cantidad de proteína de origen vegetal. Por ejemplo, 1 Kg de carne de ternera necesita unos 15.000 litros de agua que se puede rebajar al uso de solo 1.800 para producir 1 kg de soja.
Aunque no es fácil salir de nuestra zona de comfort (la alimentación omnívora), estando al límite de la sostenibilidad, cualquier acción que podamos tomar es determinante. Realizar un cambio en nuestra alimentación a una dieta basada en plantas
exclusivamente y olvidar alimentos procedentes de animales es casi la
única solución con resultados significativos en el planeta, sin embargo, abandonar el consumo de carne no es una opción realista para la dieta de muchas personas, pero no necesariamente debe abandonarse, existen otras posibilidades, como reducirlo. No debemos negarnos a algo porque se salga de nuestros conocimientos, sino aprovechar los avances y alternativas que se nos presentan para conseguir un cambio radical. Además de las implicaciones éticas que supone la matanza de animales, que se pueden evitar teniendo en cuenta que existen otras alternativas.
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Son numerosos los estudios que han llevado a cabo el seguimiento de dietas veganas y vegetarianas, y destacan los grandes beneficios que estas tienen para la salud. Una dieta bien planteada puede sustituir completamente la ingesta de carne, siendo únicamente necesario el consumo de suplementos como vitamina B12, vitamina D o hierro, déficits que gran parte de la población también sufre, incluso llevando una dieta omnívora. Por tanto, ¿qué es lo que te detiene a dejar de consumir alimentos de origen animal?
Creo que exite una negación por parte de la población, sobretodo en adultos mayores, debido a la desinformación que existe sobre el tema. Los seres humanos somos omnívoros desde la prehistoria, entiendo que estas personas hayan crecido únicamente conociendo la dieta omnívora, y que cambiar sus hábitos diarios no sea fácil. Así como muchos jóvenes (entre los que me incluyo), intentamos hacer todo lo que está a nuestro alcance para no seguir emperorando esta situación, teniendo que pagar por las consecuencias de que durante años generaciones anteriores hayan ignorado el impacto de las actividades humanas en el planeta, si la ciencia ha avanzado y nos brinda esta posibilidad, está en cada uno realizar un cambio. Muchos pequeños cambios hacen grandes transformaciones.
El veganismo apuesta por nosotros mismos, por los animales y por nuestro planeta.
Go vegan!


No niego el impacto que sobre el clima pueda tener la producción de carne para alimentación humana. Así mismo, coincido con usted en que, siendo realistas, la humanidad no va a dejar de producir carne para alimentación de un día para otro, hace falta mucho tiempo y un cambio en la mentalidad profundo en las sociedades para que ello ocurra. Mientras tanto creo que hace usted bien en reflexionar sobre ello.
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